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Observatorio Paranal
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Mi viaje al Observatorio óptico más grande del mundo.
Durante octubre del 2001 hice mi segunda visita personal a Cerro Paranal, catalogado como el observatorio óptico más grande y moderno del mundo, que está a 2 hrs. de camino desde mi ciudad, Antofagasta. Como consideración general, busqué información previa para hacer la reservación y coordinar el transporte. Fuera de eso, los detalles del observatorio ya es materia conocida para aficionados a la astronomía. El V.L.T. (Very Large Telescope, en español, Telescopio Muy Grande), se encuentra al interior de la II Región, a 120 kilómetros al sur de Antofagasta y 2.660 m.s.n.m.. Se erige en el desierto de Atacama con una estabilidad atmosférica, sequedad y promedio de 350 noches despejadas al año, que confieren a este sitio condiciones ideales para la observación astronómica.
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La entidad responsable del proyecto fue E.S.O. (European Southern Observatory, en español, Observatorio Europeo Austral), organización de ocho países europeos que contó con la donación de 725 km2 por parte del Gobierno de Chile, asegurando protección a largo plazo del lugar contra influencias adversas, como la polución luminosa. En esta reciente visita, el sistema de visita ha sido el mismo: Habiendo ascendido hasta la mitad del cerro (Foto #1) están los containers del Campamento para la administración de Paranal. Los visitantes deben concurrir al Tourist Starting Point (Punto de Partida a Turistas) de la Foto #2, donde un equipo guía dará una charla y muestra de diapositivas introductorias. Posteriormente, a cada uno se le prestará un casco de seguridad a usarse durante momentos de su visita, pues se enfatiza que técnicamente, Paranal aún está en construcción. Sin embargo, no habrá casi ningún inconveniente al transitar la zona de los telescopios.
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(Sólo resta finiquitar la fase de interferometría a un costado de éstos). A continuación, subirán a la cima en el mismo vehículo que ud. ha usado en todo el trayecto y formarán grupos para acceder individualmente a "Antu", "Kueyen", "Melipal" o "Yepun" (Foto #3), como se ha bautizado a los 4 telescopios con espejos de 8.2 mts. de diámetro cada uno; Llegando al sitio, quizá se piense que cada uno cumple una función distinta, pero en esencia todos son exactamente iguales, tanto en estructura como capacidad de observación.
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Me tocó entrar en Antu (Foto #4) y tras dar algunos pasos, sentí un frío intenso al igual que las demás personas. El guía nos explicó la razón de ese descenso térmico, comparado con los 20° C del desierto: Para evitar que los cambios de temp. entre el día y la noche afecten los espejos (Foto #5) o cámaras que fotografiarán el cielo (Foto #6), cada telescopio registra la menor intensidad térmica de la noche anterior, manteniendo ésta en su interior durante el día siguiente; así, llegada la hora de abrir las cúpulas, el frío existente es similar al que reguló el telescopio durante el día. Por esto Antu gozaba de 8° C en su interior. Destaca su sistema de óptica activa (control y mantención optimima de los espejos mediante computadora) y la capacidad de las cúpulas para girar en 360° sobre sí mismas, permitiendo ver un astro en cualquier posición del cielo. La estancia aquí dura media hora, así que hay tiempo de sobra para fotografiar, filmar, o simplemente admirar este gigantesco edificio del proyecto VLT, cuya inversión total superó los US$ 500 millones.
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