Historia de la astronomía
El cielo siempre ha llamado la atención de los seres humanos. Su grandiosidad, los cuerpos celestes y diversos eventos que ocurren en el firmamento, ha motivado a observar el cielo desde la antigüedad, y en función de ello ordenar su percepción del mundo y del Universo. En un comienzo, los seres humanos sólo disponían de sus ojos como instrumento de observación, y de su imaginación para concluir por qué los astros se movían de cierta manera. El solo hecho que después del día viniera la noche, y luego nuevamente el día, ya era una situación especial y ameritaba explicaciones que hoy nos sonarían a fantasía. Pronto el hombre descubrió que muchos otros patrones -además del día y la noche- se repetían constantemente, y esto le sirvió para fines como la agricultura o la orientación. Cuando los eventos celestes comenzaron a ser mejor comprendidos, surgirían los primeros astrónomos.
Antigua china
Las primeras observaciones y mediciones astronómicas son difíciles de precisar. La astronomía en la antigua China se ha considerado como la más antigua, al encontrarse vestigios que se remontan al 4.000 a.C., con registros de eclipses y novas. Registros de cometas, explosiones de supernovas y el diseño de calendarios fueron sus logros más importantes. Dividieron el cielo en 284 constelaciones y consideraban que el Universo era como una naranja que colgaba de la estrella polar en ese entonces. A medida que progresaron sus observaciones, fueron capaces también de registrar las lunaciones para medir el tiempo, observar manchas solares.
Astronomía babilónica
Los babilonios se especializaron en estudiar al Sol y la Luna, específicamente los eclipses solares, los cuales más adelante pudieron predecir gracias a sus avances en matemática. Lograron anticipar las fases lunares y las posiciones planetarias mediante tablillas cuneiformes. Los babilonios alcanzaron su auge hacia el 600-500 a.C., logrando descubrimientos tan interesantes como el Ciclo de Saros, y siendo capaces de hacer cálculos que hoy en día sólo difieren por pocos decimales (ej. el mes sinódico). También se les atribuye el concepto del zodiaco.
Los avances griegos
La antigua grecia significó muchos de los avances más importantes en astronomía, y dio pie a muchos descubrimientos basándose sólo en la observación. Los griegos consideraban la Tierra como un disco, con el Olimpo en su centro, y en torno a él, el "Okeanos" (mar universal). El estudio de los movimientos planetarios fue uno de los campos más fructíferos, así como la observación y los avances matemáticos, de la mano de personajes como Pitágoras, Arquímedes o Aristóteles. Aristarco de Samos (310 a.C-230 a.C) calculó por primera vez la distancia de la Tierra al Sol y a la Luna. Mantuvieron férreamente la idea de un sistema geocéntrico por más de 2.000 años.
Cambios de paradigma
El sistema geocéntrico fue originalmente propuesto por Eudoxo, para ser luego mejor representado por el astrónomo Claudio Ptolomeo (85 d.C. - 165 d.C.). El sistema ptolemaico situaba a la Tierra en el centro del Universo con los planetas y el Sol girando alrededor, con las estrellas fijas de fondo. El modelo era coherente en muchos sentidos, pero dejaba sin explicar el movimiento aparente de los planetas, en especial el movimiento retrógrado. No fue hasta el Renacimiento, en el siglo XV, que esta concepción de la Tierra sería finalmente cambiada. Nicolás Copérnico instauró el sistema Heliocéntrico en 1543, situando al Sol y no a la Tierra en el centro del Universo. Posteriormente, Johannes Kepler enunciaría las leyes del movimiento planetario, estableciendo las órbitas elípticas de los planetas
Inicio de la astronomía moderna
Galileo Galilei nació el año de la muerte de Copérnico, y fue el defensor más importante de la teoría Heliocéntrica, hecho que le valió reiterados roces con la Iglesia Católica. Construyó el primer telescopio para uso astronómico en 1609, logrando estudiar las fases de Venus, los cráteres de la Luna, las manchas solares y los 4 satélites más grandes de Júpiter (hoy llamados también galileanos). Este último hecho sería determinante para acabar definitivamente con el geocentrismo, así como remarcar que no todos los objetos giran en torno al Sol. Todos estos descubrimientos condujeron inevitablemente al nacimiento de la astronomía moderna, y la desligación progresiva de los dogmas religiosos sobre el Universo.
El Universo revelado
Posterior a Galileo, sólo fue cosa de tiempo para que los nuevos astrónomos comenzaran a realizar descubrimientos en un Sistema Solar establecido y un abandono de los modelos que situaban al Sol como centro del Universo. Entre los más importantes figura Isaac Newton (1643-1727), quien enunció las leyes de la mecánica celeste, la gravedad y modificó el diseño del telescopio original (refractor) para dar paso a un modelo con espejos (newtoniano). William Herschel (1738-1822) estudió objetos distintos a planetas y cometas, a los cuales bautizó como "nebulosas". Comenzó también la medición de distancias a objetos celestes
El siglo XX
Una de las revelaciones más importantes de la astronomía vendría en 1924, de la mano del astrónomo Edwin Hubble: las "nebulosas" de antaño en realidad eran galaxias, similares a la nuestra, las cuales contenían miles de millones de otras estrellas. Y fue asociado a este descubrimiento cómo Hubble determinó que dichas galaxias se estaban alejando de nosotros, llegando a deducir la expansión del Universo que daría pie a la teoría del Big Bang. Albert Einstein enunció la Teoría de la Relatividad en 1915, lo que sumado al anterior descubrimiento, sentó las bases para la cosmología moderna y la explicación de diversos fenómenos celestes.
Hoy en día y más allá
La astronomía ha evolucionado enormemente hasta nuestros días. Apoyados por los grandes y complejos instrumentos que hoy nos permiten escudriñar el cielo, sumado a la exploracion del espacio y la formulación de teorías que hoy buscan comprender las fuerzas fundamentales que rigen el Universo, la historia de esta ciencia no ha estado exenta de complicaciones y estancamientos, pero de una u otra manera se las ha arreglado para salir adelante y satisfacer la curiosidad humana por el firmamento, misma que motivó a los antiguos a observar las estrellas.





