Introducción.
Son pequeños telescopios refractores, los que tienen incorporado un sistema de prismas para acortar el tubo de soporte y evitar la visión invertida. Tienen menor capacidad de aumento que un telescopio, pero tienen mayor campo de visión. Para impedir las vibraciones, conviene fijarlos a un trípode fotográfico. Se clasifican por el grado de aumento y el diámetro de apertura, en milímetros, del lente frontal. Un prismático 7x50, por ejemplo, aumenta siete veces la imagen y tiene 50 milímetros de apertura. Para el astrónomo que comienza, son una pieza muy importante de su equipo. Los binoculares deberían formar parte del equipo de cualquier aficionado, de hecho, si existen limitaciones de presupuesto en la adquisición de un telescopio es preferible invertir en unos buenos binoculares que en un telescopio muy económico.
Lo mismo se aplica a aquel que tiene interés reciente. Cualquier binocular de buena calidad –aunque sea pequeño– mostrará más estrellas que el ojo desnudo, cúmulos estelares brillantes, nebulosas y algunas galaxias. También es posible observar los satélites de Júpiter, las fases de Venus y mucho detalle en la Luna. El uso de binoculares junto a un atlas estelar es una manera fantástica de iniciarse en la astronomía amateur. Los binoculares puede comprarlos nuevos o buscar algún modelo usado. Algunas vistas como las de las Pléyades o las nubes de Magallanes se aprecian mejor en binoculares. Éstos muestran una imagen no invertida, tienen un campo amplio y son portátiles. Si se quiere obtener el máximo provecho de los binoculares es necesario que tengan apoyo, mediante un tripode fotográfico, ya que el temblor de los músculos y los latidos cardiacos harán que la imagen se mueva constantemente.