Los planetas son algo único para observar; muchos/as aficionados/as dedican observaciones para seguir planetas y trazar dibujos que denotan sus diferencias al verlos durante uno o más meses. Muchas técnicas para quienes estudian planetas con su instrumental, no están en los libros. O son muy genéricos sobre el tema o demasiado complejos. Este libro no pretende ser una obra ilustre y afamada, sino que sólo busca dar técnicas para guiar la observación planetaria en amateurs; ¿qué se puede ver con cierto instrumental? ¿qué cosas nunca se podrán ver? ¿Cómo y cuándo debemos dibujar diferencias visuales en los planetas? Aquí se abordan esos temas.
El recorrido comienza en Mercurio. Su observación es restringida y difícil, debido a su cercanía al Sol que nos encandila, haciéndolo posible de observar sólo en instantes específicos (al alba o alrededor de la puesta). Pasando a Venus, nos encontramos con el planeta más brillante. Su acumulación de nubes favorece mayor reflexión en los rayos solares, por lo que se ve claramente al atardecer o al salir el Sol. Los tránsitos de Venus por el Sol son notorios debido al tamaño de este planeta, similar al terrestre; llegamos a Marte: su color rojizo lo hace fácil de identificar y permite apreciarle detalles, como sus casquetes y zonas de diferente tonalidad.
Pasamos a Júpiter, destacando sus cuatro lunas más grandes y visibles (galileanas); este gigante de gas tiene bandas nubosas en continuo movimiento y la conocida Gran Mancha Roja, una tormenta enorme que ha durado unos 300 años; llegamos a Saturno. Quizá el más fascinante por su sistema de anillos que no deja indiferente a nadie. Al igual que Júpiter, tiene varias lunas y nubes en su superficie, apreciables desde telescopios de 150 mm. o mayores; es el turno de Urano, un planeta con satélites y anillos no visibles con instrumentos amateur. Se distingue su color verde azulado en noches despejadas. Característica curiosa es su rotación, pues su eje está inclinado en 98°, equivaliendo a estar rotando casi en plano, como una rueda.
Anclamos en Neptuno. Ahora ya se hace más difícil la observación, por su lejanía. Bajo un cielo despejado (y según la potencia del instrumental usado) lo veremos como un punto azul entre las estrellas. Con telescopios potentes es probable observar con mayor detalle su coloración aislada; llegamos a Plutón. El más alejado del Sistema Solar, aproximadamente a 5.900 millones de kilómetros. Su observación es un reto tremendo y precisa telescopios de al menos 200 mm. para poder verlo. Se presenta como un débil punto de magnitud 14.
Pasamos brevemente a los cometas, con interesantes referencias sobre la conocida 'cacería' cometaria, muy fructífera para las personas aficionadas que descubrieron oficialmente estos objetos y ahora llevan su nombre (Hyakutake, por ejemplo). A modo de síntesis, los autores describen técnicas de astrofotografías para captar planetas: con seguimiento, en foco principal piggy-back, etc. Concluimos el viaje con datos sobre tránsitos de planetas delante (o sobre) el disco solar; y en un apartado final, se dan referencias de conjunciones planetarias entre 1990 y el 2050. Así termina esta guía, asegurando que con algo de práctica podemos sacar máximo provecho a nuestro instrumental y ver claramente nuestros vecinos opacos. Formato de 17 x 24 cm, 352 páginas, impresión año 2000 y precio de referencia: $10.110 (Editorial Equipo Sirius).
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