La astrofotografía es una disciplina apasionante para cualquiera persona aficionada. Es una de las instancias en que, sin ser profesionales, podemos obtener resultados tan gratificantes y parecidos a como ellos normalmente lo logran en observatorios. Las diferencias entre cámaras ultrasensibles y precisas (como las del observatorio Paranal o La Silla) y los equipos de amateur son enormes; sin embargo, quienes hemos hecho astrofotografía nos las ingeniamos sacando provecho a los recursos disponibles, a cambio de hermosas imágenes del firmamento. El libro siguiente expone una multitud de técnicas y consejos para adentrarse en esta cautivadora práctica de fotografía.
Fotografiar el Cielo fue escrito por el periodista, escritor y astrónomo aficionado Vicente Aupí, quien nos revela la variedad de técnicas y secretos de este 'arte', a fin de enriquecer conocimientos a personas ya iniciadas e incentivar a quienes recién comienzan. El texto va acompañado de algunos esquemas y más de 300 imágenes, muchas propias de él y otras por sus colegas. Luego de la introducción, en su primer capítulo, sintetiza las ideas del estudio fotográfico del cielo y sus contribuciones astronómicas. Se esboza a grandes rasgos las técnicas que habrán más adelante, que junto a las imágenes de ejemplos, bien representan un desafío para astrofotógrafos/as experimentados/as como novatos/as. El segundo capítulo, Astrofotografía sin telescopio, resume aspectos significativos cuando se prepara el equipo fotográfico y alista sin la ayuda del telescopio. Encontrará consejos útiles y algunas reglas a seguir, junto con detallar errores comunes que se cometen y conducen al fracaso de la imagen. Algo muy conocido para personas iniciadas, es preparar la cámara en modo "B" (bulbo) para dejar abierto el obturador y hacer fotos de larga exposición; la alineación con el polo sur celeste y por último, saber que astrofotografías sencillas suelen usar aberturas 'rápidas' de f/2 a f/2,8 ("f" es la abertura regulable del objetivo que controla la cantidad de luz que entra en la cámara). Por abertura rápida se entiende una mayor captación de luz en la cámara (ej. una abertura f/2,8 recibe el doble de luz que una f/4).
El tercer capítulo, resume el procedimiento 'contrario'; utilizar el telescopio con la cámara fotográfica para obtener imágenes. Alternativas a juicio del/la astrofotógrafo/a, son las dejar el instrumental quieto y según la exposición que tenga la fotografía, lograr imágenes que capten el movimiento de los astros en la bóveda celeste o, por el contrario, incluir un motor de seguimiento al telescopio u otro sistema para compensar el movimiento terrestre y obtener una imagen fija. También se ilustran otros consejos para tener nociones claras antes de ir a observar. El cuarto capítulo trata sobre las cámaras y películas. Hay datos y descripciones de cámaras recomendadas, donde encontramos las Réflex SLR de 35 mm, Olympus OM-1, Pentax K1000 y LX, etc. Sobre las películas, se hace notar la importancia de cuántas ASA (sensibilidad a la luz) sean. Entre más ASA tengan, más sensibles serán a la luz y por consiguiente, menor exposición necesitarán para captar luz. Son recomendables películas de 400 ASA, aunque muchas fotografías simples se pueden lograr con su similar de 100. Objetos difusos y más difíciles se pueden obtener con películas de 800, 1000 o hasta 3200 ASA.
El quinto capítulo nos revela las 'Constelaciones, cometas y grandes objetos celestes', con una sorprendente galería de imágenes que se pueden lograr. Junto con lo aprendido en capítulos anteriores, ya hay una base más clara para hacer astrofotografías clásicas del cielo, que a nuestra humilde opinión amateur, no tenemos nada que envidiarles a las fotos del telescopio Hubble... Entre las fotografías recurrentes para intentar, se cuentan la Gran Nebulosa de Orión, el cúmulo globular Omega Centauri y la Vía Láctea. El sexto capítulo trata sobre un método usando el telescopio como objetivo. Conocido como 'fotografía en el foco principal', se logra quitándole el objetivo a la cámara y el ocular al telescopio. Con un accesorio llamado 'Anillo T' se unen ambos equipos, quedando el telescopio como objetivo de la cámara. Lo más fácil para fotografiar con esta técnica es la Luna. Usar películas de 200 a 400 ASA y exposiciones entre 1~4 segundos se acostumbra para obtener primeros planos de nuestro satélite natural o los planetas. Otros trucos en 'foco principal' también se señalan.
El séptimo capítulo trata procedimientos más complejos: la cámara CCD y los ordenadores. Esta reciente tecnología es muy útil para adentrarse en lo que puede ser la 'astrofotografía digital'. El Couple Charge Device (CCD, Dispositivo de Carga Acoplada) consta de un chip fotosensible; la luz captada en exposiciones largas se capta por pixeles dispuestos en cuadrícula sobre el chip. Cada pixel 'lee' la cantidad de luz recibida y convierte las cifras en binarios (ceros y unos), o sea, las digitalizan. Esta información se envía a un ordenador donde aparece la imagen final. Por ser un instrumento mucho más sensible que cámaras normales, el CCD puede ser de precio tan alto como un telescopio. Sin embargo la relación CCD-Ordenador es perfecta para mejores imágenes y su uso se está expandiendo rápidamente. El octavo capítulo, Imágenes del Sistema Solar, es otro espacio para aplicar lo aprendido. Técnicas para fotografiar el Sol, la Luna, planetas y otros objetos, más consejos para regular la potencia del equipo - especialmente en imágenes del Sol -, también se incluyen. Imágenes a probar pueden ser los planetas Marte, Júpiter y Saturno; la Luna con luz cenicienta u ocultaciones de planetas por nuestro satélite natural.
El capítulo noveno trata sobre el espacio profundo; las imágenes tal vez más hermosas que se pueden obtener. Aquí se hacen exposiciones más largas, pues la cámara necesita más tiempo para captar luces más débiles. Las imágenes resultantes son excepcionales y pueden revelar detalles curiosos. Por ejemplo, un trazo recto en una dirección al azar que se interponga en la foto, puede ser uno de los muchos satélites artificiales (no visibles a simple vista) que circundan la Tierra y que casualmente pasó por el lugar de la fotografía. Fotos preferidas del cielo profundo son nebulosas, agrupaciones estelares, el cúmulo de galaxias en Virgo o el centro de nuestra Galaxia. (casualmente sólo visible desde el hemisferio Sur). El capítulo décimo es solamente para disfrutar de imágenes del firmamento y sus respectivas descripciones. Un espacio exclusivo para animarse a realizar fotografías similares e irlas perfeccionando.
Finalmente se dan apéndices referenciales: 'Consejos para el aficionado', 'Astrofotografía en Internet', 'Diccionario básico de astrofotografía', 'Tablas' y otros más. El libro en cuanto a imágenes y estilo, es muy similar a la bílogía de 'Observar el Cielo' (ver n otros artículos) por la calidad y elegancia en que viene presentado. Este es un buen comienzo para aprender a retratar el cielo nocturno. Formato de 16 x 29 cm, 221 páginas, impresión año 1999 y precio de referencia: $13.480 (Editorial Planeta).
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